Quizás...

 

– Te exiges desde una versión que no encaja contigo.
– Tomas decisiones que luego no se sienten tuyas.
– Sientes que tienes potencial… pero no sabes cómo encarnarlo.
– Dudas constantemente de lo que percibes.
– Te adaptas más de lo que te expresas.
– Sabes que algo dentro quiere salir… pero no sabes cómo.




Mi nombre es Eva